domingo, 24 de noviembre de 2013

Hechos e historias de Madroñera (El regreso) Parte 3/3

Diez de la mañana, me despierto únicamente para ir al baño sabiendo que tendría que atravesar un patio helado para hacerlo. Vuelvo medio zombi a la cama, me enrollo en las tropecientas cosas que tenía allí y me vuelvo a quedar dormido. Despierto hora y media más tarde levantando al resto conmigo con ayuda de las gilipolleces de mi móvil. Después de abordajes de una cama a otra, unas cuantas patadas al aire de Mrs Hoyas, y pereza extrema nos pusimos a adecentar la casa sobre las dos de la tarde.

Llegó la hora de comer y andábamos bajo mínimos de alimentos, así que me dije: Christian, tienes que dar de comer a los niños, ahora todo está en juego. Me volví a armar de valor tal y como hacen los héroes y pillé todo lo que pude de las conservas que había en la casa. Junto con el paquete de espaguetis que nos ofreció Claudia me propuse preparar la comida que nos llenaría de energía ese día. Lo conseguiría o moriría en el intento.

Finalmente me salió una suculenta ensalada de espaguetis con magro de cerdo, atún y tomate (las malas lenguas volverán a hablar y dirán que estaba mala, todo falacias). Limpiamos todas las guarreridas, dejamos la casa como una patena y comenzamos a recoger nuestras pertenencias.

Salimos de la caseja, cargamos los bultos y pusimos rumbo a Madrid, ya tocaba descansar y prepararse para volver a clase al día siguiente.

Coñas a parte, fue un gran fin de semana, pero ¿qué no lo es cuando sales con esta gente?. Sabemos que cada momento es único: un café cuando tenemos hueco, una tarde en un "montaditos", alguna salida a cenar, fiesta de vez en cuando... Da igual mientras estemos todos juntos y es que chic@s, sois como los móviles, la mayor parte de mi vida me la he pasado sin vosotros pero ahora no sé qué coño haría si dejara de veros la verdad. Cada uno tenéis algo que os hace únicos/as y cuando lo juntamos hacemos algo grande. A mi ya me habéis ganado para toda la vida, sólo os pido una cosa no cambiéis nunca, se os quiere y nos queda mucho por pasar hombro con hombro, con todo lo que venga.

¿Qué es la vida sin amistad? No es.
¿Qué puede hacer la gente por ti? Ni te lo imaginas.
¿Qué puedes hacer tú por ellos? Ponte a prueba.
¿Qué podréis hacer juntos? Subir más alto de lo que nunca pensasteis.

FIN DEL CAPÍTULO TERCERO DE TRES.

SIN DUDA, CONTINUARÁ...





No hay comentarios:

Publicar un comentario