Quieres estar en todas partes y a la vez en ninguna, quieres decir muchas cosas pero no decir nada. Maldices y pegas un puñetazo en la mesa, ¿para qué?, no te vas a sentir mejor. Vuelves a mirar el reloj y a penas han pasado cinco minutos. Para ti el tiempo no tiene el mismo valor que para los demás, cuando crees que debe haber pasado una hora en realidad has perdido tan sólo diez minutos de tu vida. Tienes rabia contenida que esperas no acabar pagando con nadie, pero también estás deseando que se metan contigo para desahogarte, no es un sentimiento precisamente noble, pero es lo que hay, hoy no me sale ser buena persona, no quiero serlo.
Si me hablas probablemente te conteste sin ganas,
si me hablas puede que pase de ti,
si me hablas quizás encuentres algo más que una simple respuesta
y si me hablas... a lo peor te encuentras dentro de una situación para la que no estás preparado/a.
Todos deseamos cosas que nunca tendremos, quizás porque la vida te depara algo mejor o puede que simplemente no haya nada. Es una vuelta a la historia de siempre, una piedra con la que no puedes evitar tropezar. Me regaño a mi mismo por ser tan idiota, igual soy demasiado severo, pero para una persona que siempre o casi siempre suele estar de buen humor esto no encaja en ninguna parte. La gente también está acostumbrada a verme así, el día que estás mal anímicamente no te lo consienten, su comportamiento indica que no les vale, dicen: "ey, anímate", esperando así conseguir que dejes de comportarte así, en realidad a ellos les da igual cómo estés, sólo quieren que no se lo contagies, pasarlo bien lo que demuestra al final para qué están las personas. Los que te escucharán serán pocos, pero lo sufrirán contigo. Los demás se limitarán a no dejar que les amargues, a quitarte el derecho a joderte con tus problemas y exteriorizarlo, a que obvies sufrir y lo entierres todo en el fondo de tu corazón y si se destroza, da igual al fin y al cabo es tu vida.
En todo esto existe una contradicción, puesto que el "drama" o llorera que aquí reflejo vende más que la risa. Es más fácil el lagrimeo, como dice una amiga mía: ¿para qué vas a publicar por ahí si estás feliz? , eso no interesa, las miserias es por lo que más se interesa la gente. Supongo que en parte tiene razón y eso se refleja en que según mis estadísticas las entradas más vistas son de mis estados apáticos.
Qué cojones, hoy toca darle a las hienas su ración de carroña, ¡si!, ¡hoy la puta vida es injusta y pobrecito de mi!. Entonaré un "miserere" o un "mea culpa", diré a las claras que me siento sólo, que estoy hasta la polla de buscar y no encontrar y de que la gente no pague por las mierdas que hace o hizo, ¡sorpresa, la vida no es justa!. Dirán: "tiooo jodeer, cállateeee, no vayas de desesperado por la vidaaaa, que así conseguirás todo lo contrarioooo". Sinceramente, ME SUDA LA POLLA, no hay motivo alguno para callarse de nada, las apariencias se las dejo a los pijos/as, uno es lo que muestra al mundo, no lo que esconde. Si una persona actúa de una manera y dice que no es así y que no la conoces está mintiendo, en realidad es culpa suya porque para mi, las personas, son lo que enseñan, no lo que no dicen, lo que no dicen sólo lo saben ellos/as.
Yo siempre diré las cosas tal y como las siento,
yo siempre, contaré lo que me de la real gana,
yo siempre me reiré de los que me vienen con frases hechas y creyendo que así entraré por el aro,
pero ante todo, yo siempre maldeciré en alto.
Si te ha molestado, sinceramente... me alegro.
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