martes, 7 de octubre de 2014

DA IGUAL

Aluche, acaba la tarde y salgo del gimnasio con una serenidad pasmosa, lento pero sin parar mochila al hombro bajando esa cuesta que atraviesa el puente sobre el que pasa mi tren, es en ese momento cuando me estoy moviendo pero el mundo... se detiene.

Lejos queda ya cualquier problema que puedas tener tras un día entero "rodando", te sientes cansado pero te encuentras bien, cómodo y la tierra que pisas es tu nube. En ese preciso momento todo lo que pasa es algo nimio, todas tus circunstancias se vuelven arena que se filtra a través de los espacios que hay entre los dedos de tus manos, ¿universidad?, ¿buscar trabajo?, ¿intentar gustar a alguien?, ¿para qué entonces?.

Día tras día he acabado agotado desechando pensamientos de mi cabeza hasta que lo he convertido en mi estado natural de cualquier momento, con diversos matices que no hacen sino adaptarme a lo que sucede a mi alrededor sin tomar realmente control sobre ellos como si se tratasen de  un piloto automático que te llevará al final de cada día de nuevo a la comodidad de tu hogar. Es algo que me hace mucho bien o al menos eso siento, ahora mi personalidad vuela, negando o asintiendo a la gente ante todo lo que presentan atendiendo únicamente a mis motivaciones aunque sin dejar de lado esos momentos en los que todo ser humano debe arrimar el hombro en pos de la felicidad de otros cuando es posible. Una nueva sintonía en mi propia FM que me hace responder a cualquier devenir con otro punto de vista más cómodo, más constructivo y más positivo, en definitiva me siento feliz conmigo mismo aunque lo cortés no quite lo valiente, si me atacan morderé sin duda.

Todo va como debe ir después de todo:

Uno de los objetivos de mi vida se va cumpliendo día a día en la universidad y antes de que me de cuenta seré podólogo.

El trabajo llegará algún día con la constante búsqueda personal y la lucha para cambiar las cosas de la que estamos imbuidas cada vez más personas, sí se puede y lo demostraremos, da igual todo lo que nos echen encima, porque les acabaremos sobrepasando.

La pareja ahora mismo... en fin, mis puertas no se cierran pero francamente ha llegado un momento en el que me importa un carajo, qué demonios. Da igual si tengo a mis amigos, a la familia cerca y puedo vivir junto a ellos, a veces lo mejor de esta vida es una conversación tomando un café y no largándote al quinto pino con el único objetivo de tener fotos que mandar e intentar vender a los demás la idea de que eres feliz con "selfies" con tu pareja con la que luego probablemente te llevarás a matar, yo no quiero eso. El momento llegará algún día.

La conclusión que saco de todo esto es que no puedes forzar las cosas que han de suceder en tu vida, porque con tu simple fuerza de voluntad y trabajo irás consiguiendo todo lo que te propongas cuando las ocasiones lleguen, pues nosotros no las creamos, dejemos de engañarnos y comencemos a pensar que... DA IGUAL.