Chicago, 23 de Abril de 1926
Dave estaba "on fire" y los guardias de Vickinson, alertados, corrieron a apagar el fuego de su tutú a base de cubos de agua y puñados de barro por un tubo que le arrojaban. Mientras Dave se sacrificaba por el equipo conseguí desatarme y descolgarme sin que los guardias se diesen cuenta. Un par de ellos repararon en mi huida pero conseguí darles esquinazo corriendo como un condenado y arrojándoles todo lo que encontraba a mi paso. Más tarde idearía la forma de rescatar a mi ayudante de su cautiverio.
Pasaron un par de horas y salí del hoyo en el que me había metido, si quería salvar a Dave debía de ser rápido y listo cual cerdo. Tomé prestados unos pantalones tendidos de una casa cercana, dejé el tutú y me dirigí directamente al huerto trasero de la señora Vickinson a oscuras y sin hacer a penas ruido.
Asomé la cabeza por detrás de la valla y la cara de tonto que se me quedó al ver lo que vi... Vickinson y Tamärersen se encontraban de pie frente al pobre Dave que se encontraba atado y tirado en el suelo pero por si eso fuera poco al lado de las dos brujas se encontraba... Martinette!. ¿La hermana de la señorita Ice estaba detrás de todo esto? No podía creérmelo, pero independientemente de la situación tenía que sacar al inútil de mi ayudante de allí, ya habría tiempo para arreglar cuentas con la pequeña de los Ice.
Como imaginé esos mangurrianes guardaban algo de mierda de paloma en cubos para dejar constancia de la autoría de sus fechorías, así que no me costó mucho encontrar dónde la guardaban. Me subí al tejado que estaba justo detrás del aquelarre de brujas con un cubo de mierda y una pala. Lo siguiente sucedió en cuestión de segundos: la mierda voló por los aires hasta las cabezas de las tres mujeres y cayéndoles por la cara, lo que las dejó incapacitadas por un tiempo breve. Les pegué un palazo en la cabeza a cada una, desaté a Dave y juntos cogimos en volandas a la inconsciente Martinette y salimos echando leches.
Robamos una carretilla con un caballo y cargamos a la chica detrás. Pusimos rumbo a la mansión de la señorita Ladine con la "entrega especial" pensando que habíamos resuelto el caso, oliendo a caca de paloma, añorando una ducha y muertos de hambre, pero no todos nuestros problemas acabarían esa misma noche...
CONTINUARÁ...
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