Cae la noche, bajo órdenes directas del Alto Mando me dirijo
a visitar a un grupo de tres presos recluidos en las celdas de aislamiento más
profundas. Desde que se fundó esta Comunidad las leyes fueron muy estrictas, se
condena toda maldad en cualquier forma, el bien es el poder hegemónico que ha
perdurado durante veinticinco años y así será hasta que desaparezca todo rastro
de luz. De vez en cuando algún rebelde decide actuar bajo sus propios designios
y quebrantar las leyes y la armonía de éste sitio idílico, pero existen unos
seres creados por el Alto Mando, poco más jóvenes que él, esos seres son
conocidos como los Represores. Estas criaturas tienen un único objetivo, CAZAR
Y RECLUIR, todos aquellos inadaptados del sistema no tardan en ser capturados
por ellos hasta el punto que no son capaces de llegar a actuar (los Represores
nacieron con el don de la clarividencia y se anticipan a todas las acciones de
los rebeldes).
Los que no llegan a actuar son llevados a los pisos del
nivel intermedio, donde poco a poco son reeducados y reinsertados por las
Voluntades Blancas, carceleros de vocación que han ido siendo seleccionados
desde que nuestro mundo se creó. Pero los que yo voy a visitar… bueno, son un
caso aparte, ellos actúan más organizados, son más rápidos, más fuertes y más
inteligentes. Pocas veces han actuado, ellos conocen los momentos de mayor
debilidad del Alto Mando y cuando sus fuerzas flaquean, ellos actúan. Se hacen
llamar a sí mismos Defensores, dicen ser capaces de resolver todos aquellos
problemas que el Alto Mando es incapaz de solventar por sí mismo, dicen que son
los guardianes silenciosos de este mundo. Por eso van con largas vestimentas de
color negro tapando sus rostros con máscaras del mismo color, y se ocultan allí
donde los impulsos son más fuertes, ya que los Represores no pueden ver ahí.
A lo largo de la historia han cometido fallos y han llegado
a ser capturados, pero no se los puede tener recluidos mucho tiempo y vuelven a
escapar zafándose de las Voluntades hacia su escondite. Yo soy un “Nadie”, una
entidad errante que no encontró su papel en el momento del nacimiento y que va
de aquí para allá documentando todo lo que ve sin objetivo concreto. Los Nadies
podemos viajar a placer por todos los territorios de la comunidad, ya que
nuestro único afán de conocer no pone en peligro el sistema y no somos capaces
de influir con nuestro conocimiento adquirido en él.
Esta vez los tres de negro han sido encarcelados
recientemente debido a su última incursión y no podía dejar pasar la
oportunidad de documentarme a cerca de ellos.
Al fin llegué a mi destino, el módulo siete de Limbus, la
zona más profunda de la Comunidad, donde se encontrabas las celdas de los tres.
No hubo problemas, las Voluntades me dejaron pasar sin si quiera reparar en mi
presencia y me dirigí a la primera celda:
En ella solamente figuraba un cartel que rezaba: 003-IRA. La
mujer de negro me contó que nació directamente del Primer Llanto, el día que se
estableció el sistema, como consecuencia de la vorágine de emociones
desordenadas que más tarde fueron los ladrillos de todo lo que podemos ver.
Ella dice aparecer como respuesta inmediata y agresiva cuando el Alto Mando se
bloquea, justo en el primer momento que pierden la capacidad de responder ante
la amenaza de las Lawyer, comunidades malignas que se ocultan tras un halo de
bondad, últimamente en el intermundo estas comunidades abundan según cuenta Ira.
En esta ocasión respondió ante un arma tan vieja como las Comunidades, la
mentira, un solo impacto de sus proyectiles y el alto mando se ve desolado. Ira
aisló la Comunidad de manera preventiva para
minimizar los daños y dejar que sus otros dos compañeros aplacaran al
Lawyer, en definitiva, su labor era ganar tiempo. Ira decidió que ya era el
momento de pasar a la siguiente celda y me indicó el camino, pues sólo se puede
llegar a la siguiente pasando a través de la suya.
002-ORGULLO: Al pasar a la celda mi anfitrión se quitó la
máscara, pues tiene reputación en toda la Comunidad de dar la cara para todos
los asuntos en los que se le requiere. Tenía expresión adusta y una barba corta
y homogénea, sus ojos brillaban como si en su interior habitase una llama
fulgurante que no tiene intención de apagarse. Me contó que él nació el día del
Primer Éxito, como símbolo de la prevalencia de la Comunidad y su brillante
futuro. Él fue encerrado en el Limbus según dijo por retrasar la vuelta del
Alto Mando, que doblegaría la Comunidad ante el Lawyer. Se plantó con gallardía
frente a él y le asestó el primer golpe, suyas son la razón, la verdad y la
valentía. Ante estas tres armas, el propio Orgullo del Lawyer se resquebrajó y
la Comunidad permaneció fuera de peligro ante esa Comunidad ostil. Orgullo me
invitó a pasar a la siguiente celda, la de su hermano pequeño, pero no por ello
menos poderoso.
Cada vez que abandonaba una celda, las dudas dentro de mi
iban creciendo más y más a cerca de nuestros distinguidos prisioneros, pero
supuse que todas ellas serían despejadas tras abandonar la última celda, así
que despejé mi mente y llegué al que iba a ser mi último destino.
001-VENGANZA: La puerta se abrió sola y una ráfaga de aire
me empujó al interior de la celda. Un halo de misterio envolvía a su ocupante.
Era una silueta delgada con el pelo largo y alborotado. Un frio helador emanaba
de él congelando el ambiente, mi voz y mi mente estaban bloqueadas, o eso me
parecía a mi hasta que sin yo mediar palabra, comenzó a relatarme su historia.
Venganza nació con la Primera Derrota, la Comunidad quedó muy afectada, pero él
llegó como una fuerza que ni el más fuerte de los Lawyer podía doblegar. Fue
encarcelado por Culpa, una Voluntad que nació a la vez que él. Venganza era el
encargado de asestar el golpe final al Lawyer, cosa que por supuesto hizo.
Culpa consideró que se propasó y que no tenía ningún derecho a emprender ese
tipo de acciones y por eso lo encarceló.
Tras la historia de Venganza seguían sin quedarme claros
todos los pensamientos que habían ido apareciendo en mi cabeza. De repente salí
de mi prisión psicológica y caí en la cuenta de una cosa, era el final del
camino y no parecía haber ningún punto de retorno por ninguna parte. Entonces
casi al instante de volver en mí aparecieron los tres de negro a mi alrededor,
unieron sus manos en torno a mi y una oscuridad intensa me tragó.
Aparecí ante una nueva puerta hacia otra celda, en cuyo
cartel sólo se podía leer: 3+1, J ZERO. Entré y dentro de ella había un ser
dorado que iluminaba todo aquello que tuviera cerca y más allá. Avanzó
alargando una mano donde yo estaba parado y la posó en mi cabeza. Sin articular
palabra, su voz sonaba dentro de mi mente:
“Yo soy el cuarto, el verdadero, el que ocultan los otros
tres. Yo no nací, simplemente SOY. Existo en todas aquellas comunidades, menos
en las de aquellos que tú llamas Lawyers, pues ellos decidieron darme la
espalda y vivir sin equilibrio. Sin mi, los tres oscuros desequilibrarían el
sistema corrompiendo al Alto Mando (así es como nacen los Lawyers) pero conmigo
nace un compendio de poderes, yo decido cuando cada parte de la Comunidad debe
realizar su papel. Si, los oscuros forman parte de ella tanto como tú, pobre
iluso que piensa que su única meta dentro de esta vida que ocupa es observar.
Tu labor es la más importante de todas, ya que no eres un Nadie, eres todo lo
contrario, eres la continuidad del sistema, tú… tú eres mi alumno. Y de todo
aquello que te he mostrado hoy reconstruirás una nueva Comunidad dentro del ser
y te llamarás Maestro. Seguramente tu mente no alcance a comprender quién soy
yo, seguramente tengas aún infinidad de preguntas que hacerme pero todo a su
tiempo, ya que comenzaré por revelarte la lección más importante de todas, yo
soy… LA JUSTICIA”.
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